LA RED D’ALESSIO QUE TIENE RAMOS PADILLA

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El trabajo no evalúa la labor del periodismo sino que enumera las pruebas halladas en los celulares y computadoras del falso abogado, y cómo buscó extorsionar.

El informe que la Comisión Provincial de la Memoria (CPM) le entregó al juez Alejo Ramos Padilla se limita a enumerar las carpetas, documentos y mensajes de texto encontrados en la computadora y los celulares del falso abogado Marcelo D’Alessio. El trabajo principal consistió en vincular, por las fechas, los temas y los contenidos, lo que se detectó en los distintos soportes. El informe no tiene la menor relación con lo que los medios oficialistas tratan de instalar como la “criminalización del periodismo”. Por ejemplo, la CPM detectó la manera en que D’Alessio armó, con membretes falsos de la embajada de Estados Unidos y el gobierno de Israel, documentos apócrifos sobre lo que se llamó “la mafia de los contenedores”.

En las computadoras están los archivos originales. Luego, aparecen los mensajes de texto y fotos con los que D’Alessio le propuso a varios periodistas que hagan programas o notas escritas sobre ese tema y les ofreció el material falso, así como elementos que acumuló con espionaje ilegal: entradas al sistema de Migraciones, fotos tomadas por él de las casas de los protagonistas o planillas de llamadas de los celulares, todo conseguido de manera fraudulenta. Lo que no aparece en computadoras y celulares es el paso siguiente: la extorsión. Por ejemplo en el caso llamado “la mafia de los contenedores”, D’Alessio pidió centenares de miles de dólares a un despachante llamado Gabriel Traficante, antes y después de las notas en los diarios y televisión. La CPM no evalúa de ninguna manera el trabajo de los periodistas que se nutrieron de lo que les pasó D’Alessio, además de que tuvieron otras fuentes.

Las 200 páginas del informe de la CPM se concentran en lo que se le encontró a D’Alessio en el allanamiento a su vivienda. De manera que todo tiene como eje al falso abogado, no a los medios de prensa. Lo que sucede es que D’Alessio se aprovechó de sus vínculos con periodistas para incentivar la publicación de una parte de lo conseguido por espionaje ilegal o directamente falsificando documentos. (Fuente: Página/12)

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